52
El despacho del visir Paser estaba sumido en un silencio incómodo y sombrío. Las paredes adornadas con papiros que documentaban siglos de historia parecían testigos mudos del drama que se estaba desarrollando. Había presenciado el regreso de Ahmose y sus hombres heridos. Había escuchado las acusaciones. Y en su corazón, presentía que eran verdaderas.
La puerta se abrió sin un golpe. Menkat entró con su habitual arrogancia. Pero esta vez Paser no lo vio como el prometido de su hija sino como