Capitulo 117

El sol, un disco sangriento en un cielo empolvado, se arrastraba hacia el oeste, tiñendo las dunas y los cuerpos de un naranja óxido. El campamento avanzado del General Nakht, establecido en una depresión rocosa a la vera del camino, olía a ceniza, a sudor y a una capa persistente de miedo. Las voces, roncas por la batalla, se alzaban en gritos de órdenes y risas ásperas. Habían capturado un pequeño contingente del ejército real durante una escaramuza matutina, y ahora la “interrogación” comenzaba.

Nakht se irguió en el centro de un círculo de sus hombres, una figura imponente cuya sola presencia helaba la sangre. Su armadura, golpeada y manchada, no ocultaba la ferocidad en sus. A sus pies, en la arena, yacían una docena de soldados del Faraón, atados, con los rostros pálidos y el miedo en sus ojos. Algunos gemían, sus heridas abiertas brillaban con el brillo húmedo de la sangre fresca.

—¡Levantados! —gruñó Nakht—. ¡Perros del Faraón! ¿Creían que l
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP