63.
—Es en serio, él se comportó como todo un caballero, en ningún momento me tocó ni me insinuó querer hacer algo indebido. —Cirice intenta no recordar lo que hicieron en esa isla, no quiere sonrojarse y delatarse por su nerviosismo.
—Bien… Me alegra saberlo —dice Abigail sin poder quitarse la idea de que la sirena miente—. Será mejor que te lleve a que comas algo, debes de tener mucha hambre. —Con una sonrisa se levanta y le ofrece su mano a Cirice a la cual de inmediato le ruge el estómago dela