Abbey despertó con sudor en la frente. Según ella era todavía de madrugada, sin embargo el calor que sentía no podía ignorarlo.
La garganta le ardía como si estuviese experimentando la mayor sed de la historia.
Apartó el brazo que la tenia aprisionada, buscando un poco de aire. Se sentó y respiró profundo. Era imposible, el aire dentro de la habitación parecía cargada, pesada y manipulada. La cabeza flotaba, como si no pesara nada.
Miró a su alrededor, poco a poco acostumbrándose a la falta d