Con un último tirón, Abbey cerró el tupper y lo metió en la bolsa térmica de flores.
—¡Hecho!—exclamó, soltándose el pelo con un gesto rápido. Su coleta había cumplido su función de evitar que ningún mechón se colara en la comida—. Ya tengo lista la sorpresa.
Una sonrisa traviesa iluminó su rostro y se alisó el flequillo con los dedos. En su mente, repasó su plan perfecto.
—Hoy le demostraré a Evan lo mucho que lo quiero y lo necesito—se imaginó el rostro de su novio, lleno de asombro y de pasi