Mundo ficciónIniciar sesiónLa última noche antes del gran despliegue en la Toscana no olía a flores ni a aire mediterráneo; olía a cajas de cartón, cinta de embalar y al pánico silencioso que precede a las decisiones irrevocables. En el edificio del cuarto piso, el silencio era una entidad física, solo interrumpida por el ocasional crujido de las tuberías viejas que parecían quejarse de la falta de drama nocturno.







