Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana del viaje no comenzó con el canto de los pájaros, sino con el sonido estridente de una cinta de embalar siendo arrancada con saña. El apartamento 4C se había transformado en un centro logístico de alta intensidad. Iris, con el pelo recogido en un moño que desafiaba las leyes de la física y una mancha de pasta de dientes en su camiseta de "I Love NY", luchaba contra su maleta fucsia como si fuera un cocodrilo indomable.







