NARRADO POR EZRA VARDAN:
El tic-tac del reloj de péndulo tallado en madera fina marcaba los segundos con una cadencia insoportable en la sala capitular de Versalles, operando como un veredicto silencioso sobre mi porvenir comercial.
Me mantuve firme en el centro del salón de concepto abierto, forzando a mi contextura atlética a adoptar una postura recta y rígida mientras el asedio de la primera tanda de demandas financieras caía sobre mi sector con la fuerza de un bumerán destructivo.
Los socio