NARRADO POR EZRA VARDAN
La calidez de la noche anterior todavía me acompañaba cuando llegué a la comisaría central esa mañana, aunque sentí cómo se disolvía rápidamente apenas crucé las puertas del edificio, reemplazada por la tensión fría que siempre acompañaba cualquier procedimiento legal formal.
Mi abogado me esperaba en el vestíbulo, con una carpeta bajo el brazo y una expresión que reflejaba la misma seriedad calculada con la que solía prepararme antes de cualquier negociación corporativ