NARRADO POR EZRA VARDAN:
El silencio que siguió a las palabras de mi madre tenía el peso de una sentencia. Nadie en la sala se atrevió a moverse, como si todos esperaran ver cuál de los dos cedía primero.
Yo no pensaba ser ese.
—Retiren la investigación sobre el taller de la señorita Serna —dije, y mi voz sonó más firme de lo que me sentía por dentro —Todo lo que necesiten reclamar, lo hacen contra mí.
Victoria entrecerró los ojos.
—No sabes lo que estás ofreciendo.
—Sé exactamente lo que ofrez