NARRADO POR BIANCA SERNA
Los días posteriores a esa noche se sintieron extraños, suspendidos entre la felicidad silenciosa de saber que Ezra y yo habíamos encontrado el camino de regreso el uno al otro, y la tensión constante de mantener esa verdad oculta del resto del mundo.
Volví a mis rutinas en el taller bohemio del sector de la ciudad capital extranjera, con una determinación renovada, decidida a que el desfile de la próxima semana reflejara todo lo que había estado construyendo desde que