Triste despedida

Llelican se había quedado parado, viendo como Mizuki y el hombre que la había llamado se alejaron y al recordar a la chica sonrió. La ronca voz de su padre lo hizo reaccionar y el joven corrió a su lado.

        Druposqui y LLelican, estaban de regreso en el castillo de plata. Al bajar del caballo el conde fue abordado por el soldado que le dijo algo acerca de la condesa y sin decir nada el papá de Llelican se fu&eacu

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