—Deja de llorar muchacho,yo estaré bien. Gabrielle le estaba dando la espalda a Parminius pero el Comandante podía escuchar cada vez que el chico sorbia la nariz.
—No estoy llorando. Respondió caprichoso. Aunque era más que obvio que lo estaba haciendo.
—Te buscamos muchacho,no tienes idea del tiempo que pasamos buscándote. Sobre todo Amerís. Gabrielle se giró con sorpresa al escuchar el nombre de su amigo.
—¿Sigue con vida?. Preguntó esperanzado. El comandante asintió con la cabeza.
—Y no dejó