capítulo 22

El hombre era alto,pero no demasiado. La noche aun no se alejaba por completo y podía distinguir sus rasgos a través de una rendija que dejaba entrar un poco de luz por la ventana. Se notaba joven,y de figura espigada. No había comparación con el hombre que lo había llevado a esa choza.

Amerís se preguntó qué era lo que estaban hablando cuando de pronto vio como el joven le sujetaba con fuerza de la camisa y empezaba una alegata que para aquel hombre se notaba un tanto aburrida.

¿Por qué no lo
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