96 - Trae de vuelta a mi madre, por favor...
La noche caía en la ciudad como un manto oscuro, mientras Lucas, temblando, observaba cómo los hombres de Cedric se movían con nerviosismo. El aire estaba cargado de tensión, y el silencio era interrumpido solo por el murmullo distante de las sirenas. En un instante, los hombres de Cedric, al ver la luz de los coches de policía acercándose rápidamente, soltaron a Lucas. El niño cayó al suelo, pero no se detuvo. Se levantó y, con el miedo aun palpitando en su pecho, se dirigió hacia la carretera