95 - Suelta a mi madre...
Clara se encontraba en el umbral de la entrada de su departamento, sintiendo la tensión en el aire como un hilo afilado que cortaba su respiración. Cedric, con su mirada intensa y decidida, había hecho una propuesta que no podía ignorar.
— Clara, ven conmigo. No hay tiempo que perder — dijo, su voz grave resonando en la estancia como un eco ominoso.
Ella lo miró, su corazón latiendo con fuerza, y sintió cómo una oleada de rechazo la invasión.
— No, Cedric. No voy a ir contigo. No quiero saber n