Si le hubieran dicho a Alicia que terminaría así hacía dos meses atrás no se lo creería, sobre todo por la realidad en que vivía, que ahora se veía distorsionada por el mar de sensaciones que la estaban envolviendo. Abrió la boca y dejó salir un profundo gemido y se mordió la mano frente a ella para acallarlos ante la vergüenza que pasaba cuando fue interrumpida y unos dedos gruesos se metieron en su boca y jugaron con la punta de su lengua.
-No te muerdas- escuchó decir a Vincet en su oído que