Tic tac, tic tac.
Era el único sonido que Alicia escuchaba en la habitación completamente oscura mientras su mirada estaba fija en el techo. Esa noche… le era casi imposible pegar ojo y ya habían pasado las 3 de la mañana hacía rato. Si seguía así iría a la universidad sin haber dormido y eso no era bueno, no podría concentrarse bien por el sueño.
Suspiró.
Estaba cansada pero su cabeza al parecer no. Los pensamientos eran un total remolino. Ahora se encontraba sola. Vincet no había vuelto a dor