El auto de color oscuro estaba estacionado a seis cuadras del lugar de la reunión, casi dentro de un callejón. Dentro, el rostro de Vincet era todo un poema.
Y como no serlo si su pareja, la mujer que amaba y había jurado proteger se iba directo al peligro en pocos segundos. Se estaba arrepintiendo en todo el sentido de la palabra. Y lo exudaba por cada poro de su cuerpo.
-Vincet- la mano de Alicia se posó sobre su antebrazo haciendo que se sobresaltara. Giró el rostro hacia un lado y la miró c