-Maestro, maestro- Kate corría con una enorme sonrisa en su rostro. La ropa sucia de fango bailaba sobre su cuerpo húmedo pero la sonrisa no desaparecía de su rostro.
Quien lo esperaba sentado debajo de un árbol giró su rostro hacia ella con una sonrisa amable y le acarició la cabeza cuando esta se dejó caer a su lado abriendo las manos. En su interior había un pájaro que parecía estar herido.
-Lo salve de ahogarse- dijo Kate jadeando de haber llegado corriendo- No puedo dejar que muera.
La man