Mundo ficciónIniciar sesión—¡Esmeralda, hija mía, gracias a Dios que estás bien! ¡No tienes idea de lo que sufrí cuando vi en las noticias sobre ese incendio! —exclama la madre abrazando a su hija que finalmente acaba de volver a su hogar.
—Estoy bien, así que no tienes nada de que preocuparte —tranquiliza la mujer con una sonrisa en sus labios.—Al menos ha servido para que estés de nuevo con nosotros, aunque nos podríamos haber avisado que vendrías, no tendrías que haber viajado sola —reclama la s






