Cap.
—Gracias querida, ¿Crees que podrías traerle un café a mi acompañante? Quiero asegurarme de mantenerlo espabilado —pide Fernando a la mesera que sonríe divertida al ver al rechoncho abogado acercándose a la mesa para tomar asiento.
—¿Es necesario que vengas tan lejos para tomar un café? —protesta Bernardo secándose el sudor de la frente con un pañuelo de tela.
—Considero que no hay nada mejor que disfrutar de esta bebida junto al sonido del mar y esa refrescante brisa marina, todo puede llegar