Leonardo llegó a su casa, el viaje era agotador, porque eran muchas horas desde el viejo continente.
Se acostó un par de horas y luego de almorzar, llamó a Lorenzo, le tenía que contar todo lo que sabía, lo iba a hacer personalmente.
Esa misma mañana, el CEO enamorado, llamó a Edith, como siempre, y aunque esta vez, ella pensaba hablar con él, justo había dejado cargando el celular y no escuchó el llamado.
Ya había hablado con Facundo y le dolían en el alma todos sus reproches, aunque muchos se