Pasaron los días y todo volvió a la normalidad.
Julián era un hombre muy correcto, y aunque en su interior sintió que algo cambió, no sabía exactamente qué era, por lo que dejó fluir todo, sin volver a acercarse de manera íntima a Edith.
Cristian volvió de su viaje de negocios y ellos estuvieron como siempre.
Cada tanto, Julián pensaba en que era lo que le sucedió ese día, pero seguía pensando que todo era una fantasía, y que no le tenía que dar importancia.
Leonardo, que seguía en Europa, se