44| Peligro inminente.
Esther dejó la camioneta en el estacionamiento y corrió dentro del hospital. Cuando se encontró con su hermano el hombre le dio un brazo.
— Ya hablamos con los doctores, él está bien, ya despertó… ¿A quién mataste? — Esther bufó muerta del cansancio y el estrés.
— Luego te cuento — caminó hacia Portia y le dio un fuerte abrazo — lamento haberte golpeado.
— Yo lo pedí — le dijo la gemela — después hablamos de eso, pero ahora tenemos otro inconveniente, acá la señorita dijo que se va a casar con