Amapola escuchaba a su madre y no la lograba entender, y eso no se debía precisamente a las cosas que salían de la boca de Natalie, si no iba mucho más allá, ¿dónde se suponía que estaba el amor de madre?, ese que de niña había observado únicamente a través del televisor, pues Natalie había sabido mover muy bien sus hilos, desde el momento en el que Laureano le entregó la tenencia de su hija, Natalie se había asegurado de aislarla al completo, para Amapola no hubieron fiestas de cumpleaños a la