—Dime, ¿Aceptarías ser mi esposa?
Aquella pregunta retumba en la mente de Antonella y como un déjà vu, revive el momento en que le pidió ser su novia años atrás y terminó dejándola abandonada, la noche de su compromiso.
—Lo siento, Fabiano. No puedo aceptar lo que me propones, eso no sería lo justo para ti, ni para ninguno de nosotros. —responde con un tono amable.
—Antonella, mi amor, necesitas a alguien a tu lado. Yo puedo ser esa persona, me conoces y aunque cometí un error, quiero hac