—Sabes, era él —dice con pesar.
—¿Quién, no entiendo? —pregunta Fabiano, algo confundido.
—Marcos, mi amigo. —contesta entre suspiros.— No puedo creer lo pequeño que es el mundo.
—Lo siento, debías quererlo mucho.
—La verdad, hablé pocas veces con él… —Hace una pausa y piensa en lo inadecuado que puede ser, mencionar que era la ex pareja de su mejor amigo— Era amigo de mi mejor amigo, y ahora resultó ser el hijo del gran amor de mi madre.
—Mucha coincidencia en verdad. Siempre se rumo