Blas toma su equipaje.
—Bien es hora de regresar.
—¿Esperas por él, verdad?
—¡No! Sabía que esto iba a pasar, él simplemente no me ama como yo a él. Y con respecto a Albert Miller, me va a escuchar, si piensa que estás sola se equivoca.
—No, Blas. No voy a permitir que te metas en problemas por mi culpa. Te prohíbo que te metas en esto. ¿Me oyes?
El moreno exhala un suspiro, aunque le debía lealtad a su amiga, necesitaba de aquel empleo, ahora mucho más que está decidido a convertirse