Escuchar aquella historia tan hermosa, sobre el amor que su madre y aquel hombre vivieron, sorprende a Antonella de tal forma, que su interés por hablar con Mauro Moretti, aumenta.
—Bien, te llevaré a tu casa.
—No, aguarda. Quiero ir a hablar con él.
—¿Estás segura? No es un hombre fácil de tratar —advierte Fabiano.
—Tengo curiosidad de conocerlo, de saber cuanto amó a mi madre. Quizás no sabe que murió, quizás aún la ama.
—Vamos Antonella, eso ocurrió hace treinta años, ni siquiera deb