—¿Me estás chantajeando, Sandra? —cuestiona con severidad.
—No, Angelo, te estoy advirtiendo. —increpa— No es justo que yo haya rechazado al padre de mi hijo por estar a tu lado y que tú, sigas prefiriendo a una mujer que no te ama.
Angelo frunce el entrecejo, guarda silencio pues sabe que su amante tiene toda la razón.
En tanto, en el hospital, mientras el médico conversa con Antonella sobre la condición de salud de Isabella, Inés observa con detenimiento a la pelirrubia. Aquella mujer p