Su salvador.
La respuesta de Mauro, destroza por dentro a su mujer.
—Ni siquiera después de muerta, puedes dejar de amarla. —solloza.— ¿Por qué no puedes amarme, por qué?
—Porque ella nunca me obligó a estar a su lado, porque me amó por lo que era y no por quién era, como lo has hecho tú. Todo lo que dices que me has dado, lo he trabajado. Nada de esto fue gratis, dejé a la mujer que me amaba para estar a tu lado y hacerme cargo de la empresa de tu padre. Perdí mi libertad y mi felicidad al lado de la muj