Al despertar, Antonella se levanta de la cama, va hasta el cesto de ropa y busca entre las prendas de vestir, el suéter que llevaba puesto aquella tarde en el hospital, revisa los bolsillos y encuentra la tarjeta que Mauro Moretti, le entregó.
Toma su celular, le marca. Aguarda a que este le conteste. Finalmente escucha al otro lado de su teléfono, la voz grave y seca de Mauro.
—Sr Moretti, le habla Antonella, ¿Cuándo podemos conversar?
—¿Quién? —pregunta con displicencia.
—Antonella Ce