Mauro Moretti entra al hospital, topándose con el médico que acaba de atender a su hijo.
—¿Doctor, cómo está mi hijo? —pregunta con voz temblorosa.
—Lo siento, Sr Moretti. —Baja la mirada— Su hijo murió.
Como un puñal que se clava en un costado, Mauro recibe aquella noticia. Claudia queda paralizada, en shock, sin decir ni una palabra.
—¿Qué está diciendo? Mi hijo no puede estar muerto. —Las lágrimas recorren su rostro y una oleada de arrepentimiento lo arrastra, no puede creer que la vi