Luego de desempacar y poner al día a su amiga, Blas se recuesta y se queda profundamente dormido, mientras Antonella intenta comunicarse con él.
—¿Por qué no respondes Blas? —La impaciencia de la pelirrubia es cada vez mayor.
Enciende el viejo televisor que su madre tiene en la sala para ver las noticias. Sin embargo, son pocos canales que logra sintonizar en el aparato.
—¡Pero que tonta soy, en vez de buscar por las redes! —exclama.
Su móvil casi descargado, no le permite accesar rápida