34. La separación.
Eran las once de la noche cuando por fin terminaron de hablar los tres amigos, Owen insistió en pagarle el trabajo a Lukas, y este no le quedó más remedio que aceptar, despidiéndose de todos y rogando porque la próxima reunión fuese en mejores circunstancias.
Owen creyo que por la hora la señora Liz debía estar durmiendo, cosa que Roy le desmintió de inmediato. Su madre acostumbraba a dormir muy tarde, la rutina de cuidar a su padre le impedía descansar antes de medianoche.
—Yo la llamó pero t