13. La culpa.
Las complicaciones en la compañía le impidieron regresar todo lo rápido que a Owen le hubiera gustado, eran pasadas las díez de la noche y apesar de que intentó mantenerse en contacto en los pocos ratos libres, no pudo quitarse la desazón de la boca del estómago.
La última llamada con Berta fue el detonante para dejar todo atrás y salir como alma que lleva el diablo.
—La señorita no quiso comer, dejó la bandeja intacta, y a la hora de la cena, igual señor, ni siquiera se movió de la cama.
Dejand