Perdiendo al CEO para siempre.
La respuesta fue inmediata.
Contundente.
Definitiva.
Natasha bajó la mirada.
Pero luego volvió a levantarla.
— Quiero una oportunidad para hablar con él. Quiero escuchar de sus labios que ya no me ama, que me ha olvidado por completo.
— No la tendrás. — Alondra fue tajante.
— !Tu no puedes decidir por Raymundo!
—No. Pero sí puedo protegerlo.
Las dos mujeres quedaron frente a frente.
Ninguna dispuesta a ceder.
—¿Sabes qué veo cuando te miro? — Preguntó Natasha.
— No, y