En el bungalow en las Maldivas, Alejandro estaba de pié frente a la ventana admirando el verde y claro mar, el paradisíaco lugar podía extasiar a cualquiera, pero lo que a él lo tenía feliz y a la vez agradecido a la vida era su esposa que yacía dormida en su cama.
Andreina, conforme pasaban los días se sentía más agotada, la intensa actividad física con su marido y el embarazo de los gemelos eran los responsables.
De pronto la miss, despertó y se talló los ojos, buscó en la habitación co