Te entregaste a mi...
El personal médico que había estado escuchando todo, se dieron cuenta de que la señora Cienfuegos, no era tan sencilla de lidiar.
Cuando oyeron que ni siquiera quería amamantar a su hija, la vieron como una mujer superficial y como una mala madre.
— ¡Te había dicho que estaba muy mal físicamente por el parto, estaba de reposo en cama, así querías que me levantara a darle seno a la niña, no tienes ninguna consideración por mi!
— No eres ni la primera ni la última mujer que da a luz y se