Un hermoso bebé dominante.
Los primeros tres meses de vida del bebé Archivald Rodríguez, fueron, según Alejandro, "una combinación entre una guerra psicológica de parte del niño y el paraíso"
Porque el pequeño tenía dos talentos extraordinarios.
El primero: ser absurdamente hermoso como su madre. Con esos ojos azules redondos y grandes, esa naricita, y esas mejillas regordetas y rosadas.
El segundo: no dejar dormir absolutamente a nadie. Ni a sus hermanos, ni a sus padres, ni al personal, ni a las mascotas de la casa