Al llegar a la mansión Rodríguez, después de acostar a su esposa y arroparla, el CEO pidió a Rogelio que convocara a todo el personal en la sala de estar.
Los empleados ya estaban ahí cuando el elegante empresario bajó las escaleras, pero ninguno se atrevió a sentarse en los costosos y finos sillones.
— Los he reunido aquí para hacerles saber algo, de hoy en más deben poner especial atención a la jóven señora de la villa, ella, mi esposa, está embarazada.
Los murmullos no se hicieron e