Eres mía... Mi mujer...
Al CEO, se le oscureció la mirada gris, las palabras de Andreina, lo golpearon como un electrizante rayo, pero... ¿Podía? ¿Realmente podía tomarla?
Gracias a la magnífica atención y que pararon por completo el sangrado de Andy, ella no mostraba más problemas en su cuerpo.
El hombre estaba luchando con su razón, cuando la Miss, buscó sus labios y se enredaron en un apasionado beso. Y está vez no se detuvieron.
Entre caricias suaves y llenas de amor de parte de Alejandro, desnudó a Andr