Casate conmigo mañana mismo.
La Miss, tenía su mirada azul en el atractivo rostro de ese hombre que le hacía estremecer con esa aura tan dominante.
La estaba reclamando como suya después de haber hecho el amor. Claramente no era alguien que se anduviera con medias tintas, su forma tan intensa de poseerla se lo dijo todo.
Cualquier otra mujer habría pensado quizás que esa forma tan posesiva y dominante de ser, no se sentía bien, que era como ser tratada como una cosa que te pertenecía.
Pero Andreina no lo pensaba d