El rescate de Franchesca.
Ella intentó mantener la calma aunque el miedo comenzaba a consumirla, el hombre que tenía frente a ella ya no era ese tipo educado que parecía en calma, ahora se dejaba ver tal cual era. Y lo que veía no le gustaba nada.
— ¿Qué quieres de mí? No tengo nada que darte, solo tengo mi negocio, mi departamento y mi coche, pero... Si los quieres son tuyos, solo no me hagas daño.
Oscar la observó fijamente. No respondió de inmediato, pero cuando habló, dijo:
— Quiero que entiendas que él nun