No quiero separarme de ti.
La mayoría de los que estaban en el lugar y escucharon como el CEO Ferreira, pedía que no mataran a su rival, y quién le había hecho tanto daño a su mujer. Se sorprendieron muchísimo.
Oscar frunció el ceño de dolor antes de preguntar.
— ¿Por qué? El tener compasión con el enemigo nunca ha sido bueno.
Valerio se acercó lentamente hasta quedar frente a él.
Su mirada azul era aterradora. Era una imponencia nata que Oscar, jamás había visto en el tranquilo y sereno CEO.
— Te voy a deja