El destino llega a Alondra.
La oficina de presidencia de Alejandro Rodríguez, ocupaba todo un nivel de la compañia Rodríguez.
El lugar reflejaba perfectamente a su propietario, era elegante, impecable y sofisticado.
Sentados frente a frente, Liam Rodríguez y Raymundo Villaseñor, revisaban los últimos detalles de un acuerdo multimillonario que uniría a sus compañías durante los próximos años.
— Entonces estamos de acuerdo con la cláusula de expansión europea. — Preguntaba Liam mientras firmaba uno de los documentos.
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