El amor llama a la puerta.
Unos camilleros de uniforme blanco, traían con ellos a una pálida y cansada Carolina, dar a luz a la niña había sido agitador y extremadamente doloroso, cosa que no quería volver a repetir nunca en su vida.
Ella vió al CEO, que vestía de traje hecho a medida como siempre, elegante, pulcro, y frío como siempre, de pie junto a la cuna de la bebé.
— Pensé que no vendrías. — Dijo ella en modo de reproche.
Los camilleros la pasaron a la cama con mucho cuidado. La directora de proyectos se