Apelando a la compasión de Andreina.
Al escuchar la palabra daño cerebral, los padres del CEO, casi se desmayan del susto. Don marco, sostuvo a su esposa para que no cayera al piso y se golpeara.
— ¡No, eso no puede ser verdad, nuestro hijo no pudo haber quedado dañado del cerebro, él es tan inteligente, tan capaz, tienen que asegurarse de que se recupere!
El padre estaba histérico, la madre estaba a punto de perder el conocimiento. El dolor los invadía a ambos, la angustia por la salud de su único hijo.
— Por favor cálme