Alejandro amenaza a Marco.
En la habitación del hospital, los azules ojos de Andreina, estaban fijos en esa transacción.
De pronto ella sin notarlo dejó caer dos lágrimas calientes. Ese monto era lo que le había costado su hijo. Y dolía, dolía muchísimo.
El CEO Rodríguez, que estaba trabajando en el sofá, cerca de ella, cuando alzó la vista para mirarla, puede ver qué algo pasaba.
El hombre se puso de pié y caminó hasta ella, fijó su mirada en donde Andy la tenía, y vió la transferencia.
— ¿Qué te pasa? ¿Qu